Por Adriana Lloreda

Pareces heterosexual… Te vistes como heterosexual, caminas como heterosexual. ¿Para qué preguntar tu identidad de género si te construyes como heterosexual? Esta oración la he escuchado un par de veces en los últimos meses, de pronto menos directa pero en pocas palabras se dirigía a lo mismo. Durante este tiempo y después de un par de experiencias, hay preguntas que vienen y van de mi inconsciente. ¿Qué se supone que eso significa?, ¿Cómo es eso de parecer heterosexual?, ¿por qué la gente lo supone cuando me ve? Es mi perfume o la manera como peino mi pelo – esto a modo de burla- realmente creo que las etiquetas son mucho más profundas y enraizadas de lo que a veces podemos observar y ¡claro¡ perjudiciales para la construcción de individuos en una sociedad.

La mayoría de las cosas que se nos quedan en la cabeza provienen de una vivencia, un suceso y hasta una anécdota, que por más que sea de cinco minutos, es lo suficientemente importante para adentrarse en tu cerebro en ratos de reflexión o aburrimiento.

Bueno pues aquí va la mía que a pesar de haber sido corta me deja pensando. Estaba en un evento con otras compañeras y una mujer transexual se acercó a hacernos una encuesta. En el momento en que me di cuenta que ella introducía datos al formato sin preguntarnos, pregunté por el significado de los símbolos que ella anotaba con algo de afán, me contestó que estaba llenando las cosas obvias como el género, la identidad sexual y demás. Mi expresión de sorpresa fue inmediata ya que se suponía que estaba en un espacio donde esas cosas no se suponen ni son “tan obvias” -porque reconocemos y sabemos que cada individuo se construye a su parecer- además tengo que decirlo, quien me hacia la encuesta era una mujer transexual y ella sabia la importancia de la identidad y la construcción personal. Proseguí con mi indagación y le pregunté el por qué de su adjudicación donde simplemente asumía que yo y el resto del grupo éramos mujeres heterosexuales. Ella sencillamente me contestó que era obvio y que se notaba, “no sé, pues es que se nota, es la forma de hablar y de vestir“. Eso fue más o menos lo que me contestó, realmente duramos un buen tiempo cuestionándonos una a la otra. Entonces, yo, en mi posición de “ofendida”, y con la necesidad de reivindicación (no se que tipo de reivindicación esperaba pero de seguro algo estaba esperando) le dije que ese tipo de cosas no las podía suponer como “obvias” y menos en el contexto en el que nos encontrábamos. Inmediatamente la mujer me contestó de manera retadora: -bueno y si entonces no eres heterosexual, ¿Qué eres?

Mi micro historia, no es por el hecho en sí mismo de si soy o no heterosexual, es entrar a analizar las etiquetas que todos tenemos conscientes e inconscientes en nuestra cotidianidad. El hecho que mi físico, mi forma de vestir, sea la etiqueta para que en un contexto tan diverso todos me etiqueten como la niña heterosexual que se pone vestidos y moños en el pelo. Porque a pesar de estar en grupos abiertos, que aceptan la libre construcción de la identidad aún seguimos etiquetando a las personas por su apariencia, cuando ellos y ellas mismas se han construido bajo sus intereses y deseos muy personales.

¿Cuando fue que empezamos a creer que nuestro físico es quien grita nuestra identidad sexual? Muchas veces los grupos diversos y las personas que no se rigen por las normas hetero-normativas expresan su rechazo a las reglas impuestas por la sociedad, a los límites de la sexualidad y a lo que se supone que es “ser hombre” o “ser mujer“. Pero cuando los papeles se invierten, son igual de rígidos, suponiendo ser o no ser heterosexual, bisexual, homosexual o transexual. Cuando esa mujer me dijo que yo soy heterosexual porque para ella yo demostraba eso, me acordé de esas frases tan absurdas que uno escucha entre pasillos “eso es tan gay”, “no seas tan niña”, pero que calan y se insertan en el imaginario de todos y todas. “eres tan heterosexual”… retumba en mi cabeza , puedo negar que es divertido e irónico ver la etiqueta desde otra perspectiva.

Esta carreta no es para catequizar; esto no significa que yo esté libre de todo pecado “que tire la primera piedra quien no haya pecado” , pues estoy absolutamente segura que todos hacemos uso de etiquetas y prejuicios. Tratar de pensar sobre esta forma en que concebimos el mundo y a las personas, la manera como nos encasillamos en unos lentes fijos para limitar todo lo que podemos llegar a conocer, sentir y saborear.

Una mujer que se ve “muy heterosexual”.

 

Imagen tomada de:

http://kinannti.deviantart.com/art/curly-girly-sketch-379346078