Si hay una sola cosa que tengo clara sobre la educación es que los colegios de formación básica están obsesionados con el sexo.

por Nora Estefanía Picasso Uvalle

(@norapicasso)

En estos días la prensa ha reportado el caso de Váleri, una niña (pre-adolescente) de 14 años que tiene un “problema”: ella ha escogido vivir conforme su propia identidad. Y digo que es un problema, no porque yo crea que la falta de concordancia entre cómo te sientes y cómo te ves (con qué características físicas y biológicas naciste) sea, de hecho, un problema; lo digo por las consecuencias que esa discordancia genera para las personas que la viven.

Váleri nació con la Característica (sí, con mayúscula) de lo que en nuestras sociedades se entiende como “hombre”, es decir, Váleri nació con pene; una parte física del cuerpo que acarrea con él muchísimas expectativas sociales y culturales. Hoy no puede asistir al colegio como Váleri sino bajo su nombre legal, Santiago, lo que implica que no puede tener el cabello largo porque, pues, biológicamente es hombre y las normas de convivencia indican que los hombres deben ir con cabello corto.

No voy a hablar en este espacio sobre la falta de ¿conocimiento? ¿consideración? de los medios de comunicación cuando se refieren a Váleri como él[1]. Tampoco voy a abordar la indignante actitud del rector del colegio, que dijo estar “protegiendo” a Váleri de sus compañeros, para justificar la postura institucional[2]. Y, sobre todo, voy a obviar lo triste que es que a una persona la priven de un derecho tan básico como la educación por cuestiones meramente burocráticas (más aun cuando hay ejemplos[3] de quienes que han dejado a un lado estas trabas).

No, detrás del problema de Váleri hay otra cuestión, tan absorta en nuestra cotidianeidad que nos cuesta trabajo pensarla diferente: las normas de apariencia al interior de los colegios.

¿Cuál es la relevancia, educativamente hablando, de que los hombres vayan al colegio con el cabello corto? ¿En realidad importa si una mujer usa aretes o accesorios llamativos (o si no usa)? ¿si usa falda o pantalón? Vaya, ¿por qué es TAN importante para la educación básica estos temas? Hay quienes dirán que a las niñas y niños, hay que enseñarles lo que es la disciplina (já). Entiendo, y por eso existen horarios de entrada, salida, recesos, comidas, materias, deporte, entrega de tareas y aplicación de exámenes. Pero, fuera de estos ejemplos que pudieran parecer justificados, las normas de apariencia remiten, siempre, a la sexualidad de las niñas y niños.

Los colegios, a través de estas normas, construyen los cuerpos, deciden sobre el género de las personas con base en su anatomía y, en consecuencia, generan sujetos. Sujetos que no tienen voz ni voto en su propia construcción. Los niños deben usar pantalón y el cabello corto, porque eso es ser masculino; las niñas deben usar falda, ser femeninas, pero no tanto que despierten las sexualidades de sus compañeras y compañeros, mucho menos usar maquillaje o decoraciones que no sean acordes a la sobriedad que “caracteriza” la niñez. ¿Y qué pasa si no quiero ser femenina? ¿si no quiero usar faldas? ¿y qué si quiero ser un hombre con cabello largo? ¿y si quiero ser un híbrido entre lo femenino y lo masculino?

A mí la respuesta me parece obvia, pero esto no excluye la posibilidad de reflexión. En los colegios (y en muchos otros ámbitos) el sexo funciona como norma, que además necesita producir (porque no, las mujeres no usamos falda por naturaleza) los cuerpos que está gobernando. No deberíamos preguntarnos si está “bien” o “mal” que Váleri se sienta como se siente, o haga lo que hace; mas bien hay que cuestionarnos por qué eso es tan importante para el colegio, de dónde viene y a dónde va esta obsesión por el sexo y la sexualidad. Necesitamos repensar nuestros sistemas de disciplina.

[1] Semana. “El niño que no puede estudiar por tener el pelo largo” (3 de febrero de 2015). Disponible en línea: http://www.semana.com/nacion/articulo/transgenero-no-puede-estudiar-por-extensiones-en-el-pelo/416742-3.

   El tiempo. “Joven transexual pide a colegio trato de niña” (4 de febrero de 2015). Disponible en línea: http://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/transgerista-exige-igualdad-de-condiciones-para-estudiar/15192276

[2] “Para Álvaro Duzán, rector del colegio, la situación es mucho más compleja de lo que parece. “No le podemos permitir al niño que venga vestido de travesti, porque él ha sido víctima de matoneo por parte de otros estudiantes”, dijo en diálogo con este portal.Semana. “El niño que no puede estudiar por tener el pelo largo” (3 de febrero de 2015).

[3] Sentiido. “Él/Ella/nosotros” (14 de abril de 2014). Disponible en línea: http://sentiido.com/el-ella-nosotros/