Por Julieth Medrano

… tres eran los sexos de los hombres, no dos, como ahora, masculino y femenino, sino que había, además, un tercero que era común a estos dos, del cual perdura aun el hombre… El andrógino, en efecto, era entonces una cosa sola en cuanto a figura y nombre, que participaba de uno y de otro sexo, de lo masculino y de lo femenino…Eran tres los sexos… porque lo masculino era originariamente descendiente del sol, lo femenino, de la tierra y lo que participaba de ambos, de la luna, pues también la luna participa de uno y de otro.[1]

Aristófanes, en el Banquete de Platón narra la historia del origen del amor, allí él reconoce la existencia de tres cuerpos, sexos biológicos, el femenino, el masculino y una bella combinación de los dos. Las corporalidades intersexuales, como se conocen en la actualidad, vendrían siendo descendientes de la luna, de estas corporalidades míticas, aunque esféricas, presentaban al mundo sus dos sexos biológicos sin ningún problema, existiendo dos “mundos extremos” representaban la vinculación entre ellos. Esta naturaleza humana, al igual que en la actualidad fue sometido por el poder, por los dioses, debido a su presencia amenazante. De esta ficción originaria podría hacerse una analogía con la actualidad, la naturaleza tiene como propiedad la diversidad, la cultura, por lo menos la nuestra, se empeña y tiene como obsesión el pensamiento binario, y todo aquello que considere por fuera de este, que sea ambiguo o diferente, lo juzga como patológico, anormal, indeseable.

La intersexualidad va más allá de la genitalidad, hay alrededor de 64 grados de intersexualidad que se manifiestan entre formas genéticas, cromosómicas, gonadales, en los órganos genitales internos y en los órganos genitales externos; a esta pluralidad de formas de ser corporal la medicina las califica como desordenes de desarrollo sexual. Un desorden, una forma de existir que no corresponde al orden establecido, a la configuración heteronormativa de los cuerpos, ya que no es clasificable, no es ni masculina ni femenina, es un punto de encuentro; por lo cual se traduce como un padecimiento, el cual debe ser controlado y rápidamente normalizado para satisfacer las expectativas y requisitos sociales. De este modo, el ser y existir de manera distinta, en un cuerpo no definido, se convierte en un tabú, aun cuando este cuerpo y existencia sean legadas por la naturaleza. Lo que pretende la biopolítica, al controlar a las poblaciones, dictaminar sus acciones y normativizar sus cuerpos, es homogeneizar sus prácticas y existencias, patologizar todo lo diverso para ejercer su juego de poder. Este poder que se instala en la medicina y el derecho, los cuales determinan qué es normal y qué no, estos tienen el respaldo de la obsesión binaria de la cultura para excluir, y exigir a todos sus individuos una ficción de naturaleza humana que debe ser respetada y aquello que no coincida a un sexo en específico y a un género que le corresponda debe ser intervenido, y propender por asemejarse a lo establecido.

Estas corporalidades hegemónicas promueven un discurso y práctica en torno a lo que aparentemente es una ambigüedad, una confusión que lo que en realidad representa es la diversidad biológica, espiritual y racional de la humanidad. Las personas intersexuales al nacer son sometidas a normalizaciones corporales, a correcciones quirúrgicas y hormonales, sólo por aparecer ante el mundo como “un desorden indeseable”. Esto no tiene sentido, la multiplicidad de formas corporales, sexuales y de género son inherentes al ser humano, no hay solo dos formas de ser, de tener un cuerpo, de identificarse ni desear a los otros. Las personas intersexuales, no padecen ninguna enfermedad, ningún desorden, solo son una variedad corporal más de nuestra extensa humanidad.

Lo que la agencia de los individuos exige, es que no se les asigne un sexo al nacer, que se les permita ser corporalmente diversos, ¡hay más de 64 capacidades corporales distintas! Este es un mundo diverso que se pretende unificar, que se atreve a juzgar a estos cuerpos desde que salen del útero de la madre en pro de normalizarles; y con una urgencia de 15 días se pretende que los doctores y la “sabia” medicina a punta de exámenes defina y asigne un sexo, masculino o femenino, que permita registrarlos como ciudadanos y criarlos como niña o niño. Estas naturalezas corporales son transformadas la mayoría de las veces sólo por deseo de clasificación, sólo hay unos casos específicos en los que se realizan porque representan un riesgo para la vida, el resto son afanes de normalizar, de impedir que el mundo, la naturaleza, exprese su diversidad. Inclusive, esta mutilación, esta intervención que se les obliga a sufrir a edad temprana a las personas intersexuales, muchas veces repercute de forma importante, puesto que aquello que les ha sido asignado, durante el desarrollo, no corresponde o con otras expresiones biológicas o a la identificación del individuo.

Existen muchos más intersexuales de los que se piensa, y muchos de ellos de haber podido decidir no se hubieran sometido a ningún tipo de intervención, desean que de aquí en más se tenga el derecho a autodeterminar y construir sus cuerpos, y que a los recién nacidos o niños de cinco años no se les someta a una asignación de genero heterónoma, sino que durante el desarrollo ellos mismos sean los que decidan si quieren o no llevar sus cuerpos a un sexo definido a través de la intervención. Muchas personas intersexuales no quieren ser visibles, pero la realidad es que tienen el derecho a serlo, a exigir que se les reconozca como personas y cuerpos legítimos, no enfermos, ni nocivos. La población intersexual no goza de derechos específicos, por lo cual es una urgencia no solo que la sociedad se dé la oportunidad de percibir la diferencia como una riqueza, que acepte que somos diversos corporal, sexual y genéricamente, y quién sabe de qué otras formas más; sino que promueva el respeto por la autodeterminación de estas personas y desestimule la intervención temprana de estos cuerpos.

Recientemente se emitió un fallo en la corte[2], el cual representa un avance en relación a sus derechos, en este momento aquel infante que nazca y sea considerado como intersexual, no está obligado a ser inmediatamente registrado como niña o niño, sino que se registra este aspecto en un folio aparte, que luego, cuando se haya definido su sexo, será modificado. En este momento se les reconoce como ciudadanos antes de asignar su sexo.

La aceptación de la multiplicidad de cuerpos, de sexualidades, de géneros, de religiones, de pensamientos, etc., es lo que hace de cada uno una personalidad sostenible, atractiva y útil para convivir con otras y enriquecer su espíritu y la cultura. Aceptar el lugar de cada uno, abandonar el binarismo, dejar el miedo a la variedad, atreverse a innovar los significados culturales aprendidos y permitirse habitar en comunidad, no deberían plantearse sólo como sueños utópicos estos deberían ser una realidad. Ya va siendo hora de Responsabilizarse y respetar los cuerpos distintos, y cuestionar que es normal en nuestros cuerpos, aceptar el tercer sexo, y los otros múltiples encuentros, diferencias y variables humanas, destronar la secularización y cuestionar la normalización, rechazar un poco los pactos biopolíticos, ser y dejar ser. Somos uno, hijos de la tierra, el sol y la luna

Referencias:

Platón. El Banquete. 189c. Alianza Editorial, Madrid: 2000.

El colombiano. Menores intersexuales o hermafroditas deben ser registrados: Corte Constitucional(24 de febrero de 2015) DISPONIBLE EN <http://www.elcolombiano.com/menores-intersexuales-o-hermafroditas-deben-ser-registrados-corte-constitucional-CC1361433>

Escuela de estudios de género de la Universidad Nacional de Colombia. Diagnóstico de situación de personas intersexuales en la ciudad de Bogotá. Alcaldía mayor de Bogotá Secretaría de Planeación. 2012. disponible en línea.<http://www.humanas.unal.edu.co/genero/files/5213/8863/1684/DIAGNSTICO_INTERSEXUALES.pdf>

[1] Platón. El Banquete. 189c. Alianza Editorial, Madrid: 2000.

[2] El colombiano. Menores intersexuales o hermafroditas deben ser registrados: Corte Constitucional(24 de febrero de 2015) DISPONIBLE EN <http://www.elcolombiano.com/menores-intersexuales-o-hermafroditas-deben-ser-registrados-corte-constitucional-CC1361433>